Si…

•Diciembre 23, 2009 • Dejar un comentario

… tus palabras fueran hielo que ante el frío se hacen fortalezas que el sol siguiente derretirá

… el vacío fuese un lugar desconocido que he empezado a disfrutar

… otras almas atrajesen la mía, de formas igualmente peligrosas que la tuya

… diera vueltas en historias que vuelven a ser distintas, al ser las mismas

… arriesgo una vez más mi corazón

… comenzar de nuevo es mejor que no hacerlo

… la felicidad esta allí, tan pero tan cerca que no la puedo distinguir

…sólo son palabras

Entonces  ¿dónde están tu actos? Ellos me pueden guiar mejor.

Entrada

•Diciembre 16, 2009 • Dejar un comentario

Abrí la puerta y me deslumbró tanta luz, no me importó que nada de lo que había del otro lado de la habitación careciera de forma, que fuera sólo una ilusión. Seguí a tientas, tropezando y golpeando mis tobillos (nunca sentí que sangraran), aquél sonido que me llamaba era fuerte, intenso, casi real.

Caminé kilómetros, durante cuatro años aproximadamente, pero jamás encontré la fuente de aquella luz. Sin embargo, me topé con otra puerta, a la cual entré como deslizándome, no sabía quien habitaba allí, pero su fachada era tan bella, el interior era suave, cálido, como arena, como una playa, descansé tanto dentro que olvide el tiempo, olvide el futuro.

Salí de allí en un mar de lágrimas, hundida en la tristeza profunda, me arrastré a un abismo desde donde me dejé caer hasta destrozarme en el piso, aquél que estuvo lleno de maleza que me atrapaba, desnudaba y poseía sin importarle que mi costado estaba roto, que mis piernas colgaban sin sentido y mis brazos se aferraban al olvido.

En la siguiente puerta encontré una laguna donde descansar, era perfecta, elegante, inmensa en lo que podía darme. Me alimenté de sus peces, me divertí con sus paisajes, paseaba por sus alrededores sin preocuparme por el día siguiente, mientras recuperaba mi cuerpo destrozado. Hasta el día que la laguna mostró sus dientes, me pidió un sacrificio de mi sangre, solicitó que mi forma fuese cambiada. Tuve que huir.

Al ir corriendo olvidé mis ropas, vagué varios meses, robé otros vestidos para cubrir mi vergüenza, un viajero me confundió y me llevó a un pueblo donde me quedé a vivir. En ese lugar volví a entrar en otra habitación, una muy obscura pero nuevamente cálida, que me acogía y guardaba silencio para escuchar mis pensamientos, parecía estar hecha para mi – al menos así lo pensé yo -.

Debía encogerme para entrar, además de compartir la habitación con un ser enorme que me aplastaba. Debía ir cada día y cada noche hacia aquella construcción que yo deseaba decorar, pero que terminaba destruyendo. Después de mil años, mi encanto se acabó y fui sacada a la fuerza, sin el derecho de llevar mis pertenencias…

Y nunca cerré ninguna de aquellas puertas

Al olvidarlo no supe cuál fue una salida, cuál fue una trampa, cuál fue una bienvenida

Vacío

•Diciembre 13, 2009 • Dejar un comentario

vacío, a.

(Del lat. vacīvus).

1. adj. Falto de contenido físico o mental.

2. adj. Dicho de una hembra: Que no puede tener cría.

3. adj. Dicho de un sitio: Que está con menos gente de la que puede concurrir a él.

4. adj. Hueco, o falto de la solidez correspondiente.

5. adj. vano (‖ arrogante, presuntuoso).

6. adj. p. us. Vano, sin fruto, malogrado.

7. adj. p. us. Ocioso, o sin la ocupación o ejercicio que pudiera o debiera tener.

8. m. Concavidad o hueco de algunas cosas.

9. m. Cavidad entre las costillas falsas y los huecos de las caderas.

10. m. Abismo, precipicio o altura considerable.

11. m. Movimiento de la danza española, que se hace levantando un pie con violencia y bajándolo después naturalmente.

12. m. Falta, carencia o ausencia de alguna cosa o persona que se echa de menos.

13. m. Fís. Espacio carente de materia.

14. m. desus. vacante (‖ cargo sin proveer).

Tantos significados y el mío sin poder explicarse. Veamos:  tengo contenidos físicos y mentales, está mi cuerpo y mi pensamiento. No tengo crías pero por qué no las he deseado. Quizá si hay menos gente de la que podría estar en mi vida. Si hay un hueco, ese lo siento en mi estómago, en mi tiempo, y la solidez es un concepto que nunca entendí.

Debo confesar que he sido arrogante, presuntuosa, vana y con acciones malogradas. Por ahora estoy ociosa y sin la ocupación que “debiera o pudiera tener”, pero por elección eso si. No sé si tengo costillas falsas o huecos en las caderas, podría ser.

A veces me siento en ese precipicio, desde una altura donde me he partido la madre, ya varias veces. Pero no sé danza española, ahora sólo aprendo la hawaiana, que no es violenta, es amorosa, delicada y contundente.

Ya no me hace falta alguien, pero si siento su ausencia y le echo de menos (¿será contradictorio?). Algunas veces todavía deseo voltear y encontrarlo, llamar y que me conteste, pensarle y… en fin, estaba con las definiciones.

¿Hay materia? Si. Esto me alegra, porque hay mucha por explotar, por venir, por crear y/o transformar.

Hay una vacante en mi corazón, pero no puede llenarse sin que se sienta el vacío que ¿qué era? Lo olvide otra vez.

Complicado estar feliz por mi, y tan triste por lo que fuimos tu y yo.

•Diciembre 11, 2009 • Dejar un comentario

desde el sexto pisoLlovía y desde mi celda se veían los últimos pisos de la unidad donde vivía. No se alcanzaba a ver mi edificio, pero yo habitaba en el sexto piso.  Alcanzaba a ver las antenas, las jaulas de los tendederos, los cuartos de servicio. Recordé que, el año que estuve allí, sólo subí la primera semana.

Ahora en la distancia, de casi otro año, desde que nuevamente me mude, recuerdo esas tardes lluviosas  (tan distintas de las que hay en las montañas) donde me sorprendía no escuchar las gotas estrellarse contra el piso, parecían caer tan profundo.

Recordé lo pequeño de mi cuarto, lo silencioso de la estancia, el frío de la cocina y el perro mal encarado y poco amigable de mi roomie.

Vinieron a mi sensaciones de aquellas noches extrañando “mi casa”, preguntándome si realmente era necesario pasar por todo aquello, y al mismo tiempo saboreando las mieles de tener “mi lugar”, aunque eso costara tanta soledad.

Pensé en todo lo que me faltó hacer: en subir a la azotea y contemplar la ciudad, en esconderme en aquel cuarto, en hacer fiestas hasta el amanecer, en pasar toda una noche fuera “quién sabe donde”. En llevar a mis amantes en pensar en el día después.

Muchas emociones volvieron, tantas cosas hechas, tantas sin hacer.

Siempre el mismo punto, el mismo lugar, cada segundo es el pasado, lo que se pudo lograr.

desde la otra prisión, bajo la obsesión del fue

NO

•Diciembre 11, 2009 • Dejar un comentario

No quiero estar sola

quiero absorber tus pupilas, tragar el sonido de las ideas, abandonar a la unicidad de los cuerpos.

Quiero retener los abrazos, envolver todos tus besos, imaginar que somos lo mismo, creer que tenemos algo en común.

el final

•Diciembre 10, 2009 • Dejar un comentario

error número 1. Pensar que todo acabó cuando ya estoy pensando en lo siguiente.

Sí la realidad es construida creo que tengo severos problemas con mis edificaciones.

Quiero un año distinto ¿bastará con desearlo?

Mi libertad tiene una cerradura de la que fácilmente pierdo las llaves.

Pensé en escribir muchas cosas hoy, pero no me pude conectar en ningún lugar, y ya se me olvidaron.

Si ya! Lo que me gustó fue enterarme de que mis quejas y disgustos, mi resistencia (quizá mal aplicada en el no hacer) resultó en modificar un plan de estudios. Bien por la nueva generación!

Hasta tuve ideas sobre mi futuro…

Dispersa

puntos suspensivos

•Diciembre 3, 2009 • Dejar un comentario

El dolor va pasando, la herida ya tiene una costra que pronto caerá.

Ya no me escudaré más en las desgracias que van formando lo que para el mundo es la vida cotidiana.

¡No  más té para tres!

¡no más juegos que lastiman!

¡no más prestarme de salvavidas desechable!

Sin embargo, ser auténticamente Yo es un trabajo que debo comenzar ya!

Más satisfacción por el sólo hecho de satisfacerme (antes existir).

Sí me sorprendo recibiendo un “gracias por lo que me das”  ”lo que me diste” la señal de peligro para mi corazón deberá despertarme de mi dulce sensación de “haré todo por ti, necesitas ser salvado”.

Creo que tendré que ir a visitar al Señor Mar, que todo lo cura, que todo se lleva y purifica…